

En pocos años hemos tenido el placer de presentar varias exposiciones individuales del artista catalán Josep Guixà, maestro de maestros en cuanto a estructuras y materiales se refiere. No en vano toda su experiencia en el campo profesional de la construcción la ha alternado con una férrea disciplina en la investigación y creación de texturas, consistencias, trazos, colores, espacios y soportes, que han aportado a su creación artística una plasticidad y originalidad excepcionales. Su densa y larga trayectoria en este maravilloso oficio espiritual le ha valido reconocimientos de críticos y público.
Sobre
sus “construcciones”, tal como señalaba Arnau Puig sobre la serie dedicada a
Gaudí, Guixà nos restituye la grandiosa obra del arquitecto a través de unos
complejos matéricos hábilmente construidos, con fuerte textura y luminosidad,
que no intentan copiar a Gaudí “sino hacérnoslo sentir en otras dimensiones”.
Con Gaudí, Guixà nos sorprendió con detalles de la Pedrera y del Parque Güell,
de la Sagrada Familia y de la Casa Batlló.
Detalles que gracias a su mágica paleta ha podido recrear como
investigación y homenaje, sin pretender adueñarse de una realidad total que lo transciende. De ahí su particularidad.
Siguiendo con esta línea del detalle, Guixà nos presenta en esta ocasión un tema que afanosamente nos viene recreando desde hace algún tiempo: una suerte de fachadas, puertas, ventanas, balcones, algunos enmarcados (nunca mejor dicho), en sus propios paisajes rurales, cuyas características primordiales son esa voluptuosidad matérica y consistente de la que hablábamos anteriormente. Realidad intensa, a veces descolorida y derruida casi misteriosa y lúgubre en otras, donde el paso del tiempo se puede tocar con el aliento y la mirada. Entonces la realidad evoca nuestras viejas construcciones, las de antaño, las del pueblo, las de la vieja casa o calle, incluso las del alma… Aquellas que se perpetúan como mudos testigos de los avatares de nuestra existencia. Entradas o salidas (según se vean), que siempre cerradas esconden “aconteceres” íntimos, particulares, personales, sagrados. Cada una de estas “oberturas” imposibles, contienen la magia de lo desconocido. Guixà lo consigue. Os invitamos a “fisgonear” entre sus densas rendijas.
Barcelona,
Junio del 2007. Marcenia Baqués
Fechas: 10
a 24 de julio del 2007
Horario:
lunes a viernes de 10 a 14h y de 16 a 19h, sábados visitas concertadas